Hoy en nuestro blog, Nerea Hidalgo, asistente en el aula de nido de la escuela Montessori Village La Moraleja, nos habla de normalización.

Nerea participa en nuestra formación interna y este es uno de sus ensayos. Gracias Nerea por compartirlo!

La libertad de elección en los niños/as es un tema muy controvertido, ya que en ocasiones se cae en el error de que el niño no tiene la capacidad para elegir libremente, pero esto no es así. Tal y como pudo comprobar la Doctora Montessori durante todos sus años de trabajo con niños de diferentes países. Cuando la tarea responde a sus intereses y son ellos mismos los que las eligen, los resultados de aprendizaje y concentración aumentan de manera muy positiva.

La importancia que tiene que las distintas tareas o trabajos que se proponen a los niños/as respondan a sus intereses, es un tema que a día de hoy se tiene muy presente pero que ya estudió María Montessori.

Se encargó de hacer una clasificación de los niños/as en relación a los trabajos que realizaban, quedando de la siguiente manera:

  • Los niños/as cuyos defectos deben ser corregidos.
  • Los niños/as que son buenos y sirven de modelo.
  • Y por último los niños/as superiores.

Pero estas características desaparecían en cuanto los niños/as eran capaces de realizar un trabajo que les interesara, esto es, por que se sentían atraídos por dicho trabajo. Entonces  todas estas características desaparecían quedando el niño/a frente a la tarea que le interesaba, es aquí cuando desaparecen las desviaciones que se acontecen cuando el niño/a no se siente atraído por la tarea y sus energías se desvían, es un obstáculo para ellos, porque no encuentra respuesta a sus intereses.

Es por esto, por lo que se le da tanta importancia a responder a los intereses de nuestros alumnos/as para poder tener un aprendizaje significativo. Es aquí donde Montessori señala otro aspecto fundamental, desde mi punto de vista, que es la propia libertad del niño.

Esta libertad es uno de los pilares de su pedagogía, ya que en su método de trabajo se ofrecen diferentes materiales que responden a su nivel evolutivo y de desarrollo, y es el niño/a el que libremente realiza la elección de su trabajo.

Cuando hablamos de que los trabajos que planteamos responden a sus intereses, nos referimos a que despiertan en ellos una curiosidad, les mantienen concentrados y se ven inmersos dentro de una actividad disfrutando con su realización, y no tanto con el resultado. Dándose estos factores lograremos que los niños aprendan y se desarrollen plenamente. Es aquí donde esta idea recibe todo su reconocimiento, porque desde la propia libertad se consigue la disciplina para poder aprender.

Como ya he mencionado, María Montessori plantea como pilar de su pedagogía la libertad de elección frente al trabajo, pero a su vez propone de manera muy organizada el uso que deben de tener cada uno de los materiales y los pasos que se deben llevar a cabo para desempeñar dicha tarea. Si no se fijaran dichos pasos para guiar al niño, podría desencadenarse en un uso inapropiado o perderse en la realización de la tarea, y como resultado no se conseguiría el aprendizaje estipulado.

Parece sorprendente que ya María Montessori señalara un aspecto tan importante para la educación de los niños/as, sin embargo, actualmente sigue siendo una materia pendiente en el ámbito de la educación; aun sabiendo de manera científica que es la mejor manera para poder obtener el máximo aprendizaje en los alumnos/as y que no es la Guía o maestra la que debe elegir el trabajo, sino el propio niño/a,  quien podrá apoyarse o guiar su trabajo con el adulto de referencia, debemos seguir creando conciencia en los adultos referentes que se encargan de dicha labor.

Aparte de los aspectos anteriormente citados, debemos tener en cuenta la importancia que tiene la preparación del ambiente y de los materiales para poder captar su atención y poder desarrollar dicha actividad de una manera autónoma. En el momento que el niño encuentra la actividad para trabajar desaparecen todos los defectos y se abren al aprendizaje.

Como dijo María Montessori “Que cuando el ambiente llama con sus atractivos para una actividad constructiva, todas las energías se concentran y desaparecen las desviaciones.”

En el momento en el que se realiza una actividad existen dos posibilidades de conducta: por un lado, si nos encontramos concentrados en dicha actividad y, por el otro lado, si no estamos concentrados en dicha actividad.

  • En el primero de los casos lo que obtenemos son las delineaciones normales del carácter del niño: la concentración, trabajo, disciplina, sociabilidad y súper social.
  • En el segundo de los casos obtenemos las delineaciones desviadas de la conducta del niño: el capricho, desorden, timidez, pereza y extra social.

Es en el primer caso cuando se llega a la concentración y cuando de verdad se involucra en dicho trabajo, se llega al aprendizaje a través de la disciplina que requiere cada tarea. Dicha concentración va guiada por la propia acción de las manos en la tarea.

En el segundo caso, sin llegar a la concentración, guiados simplemente por el capricho, aparece un gran desorden y pereza que desvirtuaran la actividad.

Es importante hacer hincapié sobre el aspecto de la libertad, que no consiste en hacer lo que queramos por encima de todas las cosas. La libertad de elección es fundamental para poder seleccionar la tarea con la que obtendremos un aprendizaje, pero no nos permite usar como queramos los distintos materiales, sino todo lo contrario. María Montessori propone una serie de pasos con cada material que serán los que guíen los futuros aprendizajes. Porque si esto no ocurriera aparecerían las desviaciones típicas por falta de concentración.

Por ello afirma que la normalización proviene de la propia concentración en el trabajo y como ya he mencionado, la falta de ésta desencadena en las desviaciones.

Conclusión

Haciendo referencia a todo lo hablado, es necesario que en el ambiente se den condiciones aptas para provocar esta atención: los objetos deben ser utilizados dependiendo de la finalidad a la que se destinaron, y esto conlleva una organización mental que debe realizarse siguiendo estos pasos para conducir a la coordinación de los movimientos.

No debemos confundir entre concentración y ocupación, porque si se pasa de manera indiferente de una a otra pueden aparecer los defectos, y éstos son los que evitamos cuando de verdad se da la concentración. Para llegar a esta es preciso que dicha ocupación, manifieste un interés que comprometa a la personalidad, que después de la libertad de actuar se consolida y desarrolla dicha personalidad.

Podemos concluir con una afirmación de María Montessori que resume este tema: “un trabajo interesante elegido libremente, que tenga la virtud de concentrar en vez de fatigar, aumenta las energías y las capacidades mentales y de dominio de sí mismo.”

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